Nuestra Historia

     El Líbano hermoso valle, situado sobre los 45º55´de latitud norte y los 75º04´03¨de longitud este del meridiano de Greenwich. Altitud, 1.600 m.s.n.m, la altura sobre el nivel del mar, de acuerdo con los datos del Diccionario Geográfico de Colombia, 2010 y publicado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Temperatura media: 20 grados centígrados y de donde se observa frente al profundo cielo y en las alturas, una capa de nieve brillante y reluciente; el Cumanday, conocido hoy como el nevado del Ruiz, sitio este, en donde era fácil encontrar diferentes tribus como los Panches, los Pantágoras, los Marquetones y los Bledos, primeros pobladores de esta región, siendo los Panches una de las tribus más temerarias para la tribu de los Muiscas, y es que para esta época los Muiscas eran pobladores de la vertiente occidental de la Cordillera oriental, en Pubenza, municipio de Tocaima, relativamente cerca a la desembocadura del río Bogotá y del río Magdalena y por su misma ubicación muy cercana a nuestras antiguas tribus, con quienes tenían constantes enfrentamientos. En la parte central de Colombia, en la provincia de Mariquita más exactamente al noroeste de esta provincia, nace tímidamente un caserío denominado Líbano, conocido culturalmente como de ascendencia paisa, que comprende una zona selvática con bosques tropicales, densamente poblada de árboles, se trata de un bello valle cubierto de vida verde, que constituye el hábitat natural de muchas especies de animales, entre ellos, las borugas, los guatines, los gurres o armadillos, los cusumbos, y de aves tan emblemáticas y hermosas como la soledad real o quetzal colombiano, cuyo hábitat es el bosque andino húmedo, toda esta amplia diversidad, nos permite observar la extraordinaria riqueza de nuestra flora y fauna. Y es que, este valle rodeado de hondonadas montañosas en el que convergen suaves vientos, que golpean directamente sobre la cordillera, ofreció una buena oportunidad y se convirtió en un atractivo, sin igual para cualquier colono, que en aquella época llegare a esta zona para quedarse en ella, para estos años de 1840, debió ser un placer disfrutar de su más hermosa naturaleza y de su imponente formación hídrica, ya que dos quebradas bordean ese valle, sus aguas cristalinas y las caída del precioso líquido, reflejan la pureza propias de la naturaleza, tierras hasta ese entonces vírgenes, lejos de la mano del hombre colonizador, sus pequeños charcos naturales, rodeados de abundante hierba verde, se constituyeron en especial refugio para la diversidad de la fauna existente, su topografía llena de cedros, árboles y arbustos de diferentes tamaños y hojas muy pequeñas resaltan en estos bosques alto-andinos, estas virtudes naturales acompañadas de un clima variado y benévolo, con pisos térmicos cálido, templado y frío, aspectos estos que reitero, son importantes para quienes buscaron en aquella época, su propio y colectivo desarrollo humano. Este valle fue habitado en sus comienzos por la tribu Panches y Pantágoras con los indígenas Onimes, tenían estos, características especiales, por su ritmo de vida nómada, construían su habitad y sus correspondientes chacras de una manera muy ligera, tenían áreas de cultivos indígenas, en donde empezaron la noble tarea de cultivar, eran cultivos transitorios, debido a las constantes guerras. Por lo general el manejo de estas áreas estaba a cargo de grupos familiares. La ubicación, tamaño y composición de las chacras variaba según las características del suelo, el tipo de cultivo y el manejo agrícola que tenía cada grupo familiar. De los primeros colonos que habitaron nuestra tierra y con el objeto de hacerse a una parcela, luego de la existencia de las tribus indígenas, lastimosamente, no se conoce los nombres, pero ya en 1849, era claro el nombre de algunos de estos pobladores, tan es así, que ellos fueron beneficiarios de la entrega de tierras, gracias a la Ley del 23 de abril de 1849. Los primeros propietarios fueron, Fernando Escobar Ceballos, Liborio Dávila, Felipe Terreros y Valentín Diago. Denominados los acaparadores de las tierras del plan y del valle del Líbano. Todos ellos fueron activos y prósperos comerciantes de tierras en Peladeros, y en tierras del antiguo resguardo indígena de Coloya. También se dedicaban a la explotación comercial de productos agrícolas, especialmente de cultivos permanentes como cacao, tabaco y café. Para este año y en esta fecha, se expide por parte del Congreso, esta Ley, la cual fue sancionada por el General José Hilario López, con el fin, que se establezca, un Distrito Parroquial en la provincia de Mariquita y haciendo varias concesiones una de ellas, es permitir que a cada poblador se le dé hasta cincuenta fanegadas de tierras baldías, quedando obligado a poner en ellas casa y labranza, dentro de los cuatro años siguientes a la fecha de la concesión. Para cumplir con esta Ley, el Señor Gobernador de la Provincia de Mariquita, ordena que se cumpla este mandato, a través del Alcalde del Distrito de Peladeros y por orden oficial se hace entrega a los colonos de los Títulos ya mencionados el día 10 de julio de 1850. Es de reiterar que los terrenos que hoy ocupa el Líbano pertenecieron en esa época al Distrito de Peladeros, hoy Lérida. Lastimosamente para el recuento de nuestra historia, los documentos, tanto del Gobernador de Mariquita como las actas de entrega que debieron levantarse al cederse las tierras baldías por parte del Regidor de la Aldea de Coloya Distrito de Peladeros de fecha 10 de julio de 1850, desaparecieron, ya que según la versión del reconocido Historiador residente en el municipio de Lérida, Profesor Miguel Ayala Rondón, relata elocuentemente y en asombrosa conversación, como Lérida sufrió un fuerte incendio que consumió gran parte de la población, entre ellos las instalaciones de la Alcaldía y después de haber salvado los archivos, estos fueron guardados en las oficinas de la nueva alcaldía y allí funcionarios desconocedores de la importancia del valor histórico de los documentos que allí reposaban los destruyeron. Gracias a esta misma Ley, se fueron conformando caseríos dispersos en toda la zona, se establecieron allí, seguramente, teniendo en cuenta aquellas bondades del clima, la abundancia exagerada de agua, su topografía, además de la existencia de elementos naturales como las maderas finas y en general por la fertilidad de los suelos, pero nunca pensaron en fundar un pueblo. En los años cincuenta del siglo XIX, se dice que, llego a estas tierras, un francés de nombre Desiré Angée, quien aprovechando la existencia del Ley de 23 de abril de 1849, se hizo beneficiario de dicha entrega y luego en 1853, junto con Mercedes González después de recibir una adjudicación oficial en la zona, compra a los colonos iniciales, 18 derechos más, equivalentes a 900 fanegadas de tierra, conformando con ello una hacienda, en total suman dieciséis derechos de tierras, por lo que es necesario señalar que los otros predios estaban a nombre de Angée y González respectivamente, esta afirmación de la compra de predios la hace Alfonso Delgadillo Parra en su obra Homenaje a mi Tierra. Poco tiempo después de ser adjudicados oficialmente los primeros lotes en los terrenos del sitio denominado ¨Líbano¨, iniciaron la compra de tierras a los adjudicatarios oficiales, fue un total de 81 casos que se registraron como irregulares, lo anterior teniendo en cuenta que se usaron nombres de hijos menores, sirvientes y nombres ficticios por parte de los funcionarios encargados de la distribución. En el año 1856, se desplazan de Peladeros y se establecen en la región, Liborio Dávila y Felipe Agudelo, estos hombres junto con varios trabajadores llegaron, buscando ampliar su fortuna, es así como con sus trabajadores empiezan a talar cedrales y robles, organizando desde allí una Hacienda, en el punto tejos, por donde pasaba el camino al nevado del Ruiz y a la que dieron por nombre ¨Hacienda Tejos¨, como lo demuestra el mapa corográfico del estado de Cundinamarca perteneciente a la Confederación Granadina levantada por orden del gobierno y por el general Codazzi a finales del año 1858. El punto de Tejos, que esta demarcado en el mapa del Estado de Cundinamarca es un sitio muy especial en esta zona, porque fue considerado por los colonos como el sitio más adecuado para la ubicación de un poblado, por su condición topográfica, climatológica, la feracidad de sus terrenos. Ya es en el año 1859, cuando Nicolás Echeverry, Antonio María Echeverry, Gerardo Echeverry y de algunos parientes de apellido Gutiérrez, Valencia Arango y Cifuentes, junto con varios Campesinos habitantes del sur de Antioquia, se lanzan a las conquistas de nuevas tierras y comienzan a caminar cual aventureros, y así caminan y caminan hasta llegar a Manizales, centro occidental de Colombia perteneciente a la cordillera central y donde se ubica el Nevado del Ruiz, región denominada el triangulo de oro, estos hombres llegaron a colonizar a Neira y Manizales y allí unos no contentos con la hazaña, haciendo caso de su espíritu aventurero, se dirigen hacia nuestra vertiente selvática, en busca de tierras baldías y minas sin dueño, llegando al valle del ¨Líbano¨. Fue en el año de 1861, más exactamente, el 12 abril cuando se creó el Estado Soberano del Tolima, para integrar la Confederación Granadina que después se llamó Estados Unidos de Colombia y fue nuestro Estado Soberano del Tolima, el único de los nueve Estados que, se erigió por la fuerza, dado el espíritu caudillistas de Don Tomás Cipriano de Mosquera. Más tarde las provincias de Neiva y Mariquita adhirieron a su causa y se independizaron de Cundinamarca. Ibagué seguía siendo la capital del Estado y solo por un breve lapso lo fue Neiva. Aparece para la Historia del Líbano, en el año 1864, el General Isidro Parra, quien proveniente de Manizales y en compañía de hombres y mujeres intrépidos, se dirigen hacia el valle del Líbano, pasando por lo que hoy es Murillo, iban en busca de minas y tierras que no tenían dueño, su intención era buscar baldíos para hacerlos suyos, con títulos que se le adjudicaría por Resolución, basado en la ley de tierras. Este hombre fue de gran importancia, por la gestión realizada ante la Asamblea Legislativa del Estado Soberano del Tolima. Es importante resaltar la legislación colombiana a través de la historia del Líbano, dando especial énfasis al pensamiento del legislador del siglo XIX, ya que se trata de una secuencia de leyes que cronológicamente nos señala, la formación y transformación que ha vivido nuestro municipio, a través esa historia, empezamos con la Ley 2 de fecha 23 de abril de 1849, seguida por la ley del 3 de marzo de 1866, expedida por el congreso de los Estados Unidos de Colombia y sancionada por el Presidente, Manuel Murillo Toro, la cual cede a los pobladores de la aldea del Líbano una extensión de diez y seis mil hectáreas de tierras baldías, ésta ley reforma la ley 2 ya mencionada y deroga el decreto de 17 de febrero de 1857. El Decreto de fecha, 11 de Abril de 1866, en ejecución del legislativo del 3 de marzo de 1866, cede a los pobladores de la Aldea del Líbano una extensión determinada de tierras baldías, decreto sancionado por el Presidente de los Estados Unidos de Colombia, Señor José María Rojas Garrido. De la misma manera, el Decreto de fecha 16 de octubre de 1866, nos hace claridad acerca de la renovación de títulos de concesión de tierras baldías, expedido por el Presidente Tomas Cipriano de Mosquera. El Decreto 184 del 15 de mayo de 1874, en ejecución del legislativo de 3 de marzo de 1866, que cede a los pobladores de la aldea del Líbano una extensión de tierras baldías, sancionado por el Presidente de los Estados Unidos de Colombia, señor Santiago Pérez, este decreto deroga el Decreto del 11 de abril de 1866 y reforma el decreto del 7 de mayo de 1867. En 1887, se consagró el Líbano, al pasar de Aldea a Distrito, gracias al Decreto numero 650 de 1887, decreto por medio del cual fue elevado a esta categoría, dicho decreto señala: “El Gobernador del Tolima en nombre de la Asamblea y considerando que el artículo 6 de la Ley 14 de 1887, permitió a los Gobernadores ejercer provisionalmente las atribuciones propias de la Asambleas, entre los que figura el de crear y suprimir municipios, otorgada por el artículo 186 de la Constitución. Decreta: Artículo 1º.- desde el primero de noviembre próximo serán distritos los siguientes lugares, con el territorio que hasta hoy han tenido como aldeas. PROVINCIAS DEL NORTE: Caldas, Fresno, Líbano, Manzanares, Mariquita, Marulanda, Piedras, Soledad, Victoria, y Santo Domingo, que se llamará Villahermosa.¨ Firmado por Manuel Casabianca y Secretario de Gobierno por Olegario Rivera.” En el año 1960, se reconoce a través de Ordenanza de la Asamblea Departamental del Tolima y sancionada por el Gobernador, Dr. Alfonso Palacio Rudas, como fecha de fundación del Líbano, el 27 de enero de 1866.

 

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