EL PRIMER AVION

  

Colombia fue  testigo de los grandes avances de la navegación aérea, cuando en el mes de  diciembre de 1912  el canadiense John Smith, hizo en Barranquilla un vuelo de acrobacia deportiva.  Más adelante, Smith, un joven de 21 años, se trasladó a Medellín, donde, el 26 de enero de 1913, efectuó un vuelo sobre la ciudad, a bordo de un avión Farman.  

 

Pero fue el día  26 de mayo de 1934,  un día tranquilo y soleado para los habitantes del Líbano, cuando el pueblo era pequeño y sus gentes cumplían con sus labores diarias se levantaban muy temprano a iniciar su trabajo en la tierra, en sus negocios, otros a enjalmar sus mulas para trasladar sus maderas a sus aserríos. Toda la mañana transcurría en completa calma y a las doce del mediodía, se cerraba el comercio para ir a almorzar,  el pueblo quedaba solo, como paralizado totalmente, ni una persona caminaba por sus calles, nada transitaba, solo se escuchaban los sonidos de las chicharas que a esa hora parecían intensificar sus sonidos,   o el canto de algunos pájaros que anidaban en los árboles del pueblo, lo cual  le daba  un aspecto fantasmagórico, porque la gente evitaba andar por las calles a la hora  del almuerzo, había una máxima temperatura. Y si alguien debía salir  se movilizaba con suma lentitud.

 

Ya en la tarde después de abrir el comercio se presentó un acontecimiento nunca esperado por los libanenses, en el sitio denominado Dagober, ubicado en lo que fué el peladero y hoy las universidades y la piscina Villa-Arango, era un potrero muy grande, al que llamaban mangón, allí existían pocos árboles, una pequeña laguna sin cerco  y estaba destinado a pastar varios animales.

 

Este relato lo encuentra en el libro Líbano Siglo XX. Historia y Anécdotas

 

 

 

 

 

 

 

 

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